
Deje de perder tiempo con aire caliente: una forma mejor de fabricar sensores de hidrógeno
Si usted fabrica sensores de hidrógeno, seguramente sabe cuál es el problema. Es necesario que los perfiles térmicos sean precisos; de lo contrario, las membranas fallan y los catalizadores no funcionan correctamente.
La mayoría de las fábricas todavía utilizan sistemas de circulación de aire caliente. La verdad es que es un proceso lento y complicado. Básicamente, se calienta todo el aire presente en la habitación, con la esperanza de que ese calor llegue hasta la pieza a procesar. Es un método lento y poco eficiente, además de reducir la productividad.
El problema es la demora en la transmisión del calor.
El aire caliente depende de la convección: el aire se mueve, golpea la superficie y entonces, finalmente, la pieza se calienta. Lo mismo ocurre durante el enfriamiento. Ese tiempo de calentamiento y enfriamiento es simplemente tiempo perdido.
El calentamiento por infrarrojos es diferente. No hay necesidad de utilizar aire como medio de transmisión del calor. En lugar de calentar toda la habitación, la energía se dirige directamente hacia el substrato del sensor. Se trata de una transferencia de energía que ocurre en cuestión de milisegundos. Al utilizar este método, no solo se acelera el proceso, sino que también se elimina todo ese equipo pesado y lento que tarda mucho en reaccionar.
Pero no se trata solo de velocidad.
El calentamiento por infrarrojos permite un control preciso del calor. Se puede dirigir el calor exactamente donde sea necesario, sin dañar el resto de las partes del dispositivo. Esto significa que no hay necesidad de preocuparse tanto por el sobrecalentamiento de las piezas.
Sin embargo, hay un problema: la reflectividad. Si el substrato es demasiado brillante, la energía infrarroja simplemente se refleja, y se desperdicia energía. Es necesario elegir la longitud de onda adecuada, ya sea corta o media, para que el material absorba el calor.
Beneficios prácticos
Reemplazar un horno de aire caliente por un sistema de calentamiento por infrarrojos representa una gran ventaja en términos de espacio. Deja de tener que lidiar con corrientes de aire intensas y pasa a manejar un flujo de radiación. Es un sistema mucho más eficiente.
Un consejo importante: necesitará un controlador PID preciso y termopares que respondan rápidamente. Dado que el calor por infrarrojos llega al objetivo casi instantáneamente, las cosas pueden escapar rápidamente de su control. Si sus sensores son demasiado lentos, podrían sobrecalentarse y dañar las capas delicadas del dispositivo.
Pero una vez que ajuste todo correctamente, podrá reducir el tiempo de procesamiento en un 40% a 60%. Eso significa recuperar mucho tiempo en su día a día.