
Haciendo que los materiales semielaborados sean neutros en emisiones de carbono: hablemos de las lámparas de infrarrojo sin ozono
Si has estado alguna vez en una sala limpia, sabrás que lograr un equilibrio perfecto en los perfiles térmicos no es fácil. La mayoría de nosotros dependemos de lámparas de infrarrojo de onda corta, pero estas tienen un problema oculto: tienden a emitir radiación en el rango de 185 nm a 254 nm. Eso convierte al aire en una especie de “fábrica de ozono”.
El ozono es un verdadero problema: daña las herramientas y hace que el sistema de climatización trabaje más para mantener el aire respirable. Es un desperdicio de energía y representa un problema importante para el mantenimiento.
Hemos encontrado una solución mejor. Al utilizar envolturas de cuarzo que filtran esas longitudes de onda específicas, podemos evitar la formación de ozono desde el principio.
El truco está en el vidrio
El cuarzo estándar deja pasar todo tipo de radiación. Nosotros utilizamos cuarzo dopado o recubrimientos especiales que actúan como filtros. Estos bloquean las longitudes de onda que generan ozono, pero permiten que las longitudes de onda necesarias para calentar pasen sin problemas. De este modo, obtienes todo el calor necesario, pero sin ese gas dañino. Simplemente.
Aumentando la potencia
Para procesar las obleas a las velocidades deseadas, se necesita una alta potencia por milímetro. Con esa densidad de potencia, las cosas se calientan más rápido. Eso significa menos tiempo de inactividad y menos energía desperdiciada. Así es como se puede reducir realmente la huella de carbono.
Pero hay que tener cuidado: no conectes las lámparas sin verificar primero la tensión de alimentación. Si la tensión no coincide con la de la lámpara, estas se quemarán rápidamente. Además, si intentas introducir demasiada potencia en un tubo corto, las piezas terminales se dañarán. Es necesario asegurarse de que el disipador de calor funcione correctamente, de lo contrario, solo estarás creando problemas.
Algunas cosas a tener en cuenta
Estas lámparas son fáciles de reemplazar, pero no son exactamente iguales a las antiguas. Debido al recubrimiento, el espectro de emisión cambia ligeramente. Dependiendo de lo que esté hecho la oblea, podrías notar un ligero cambio en la forma en que absorbe el calor.
Mi consejo: una vez que las reemplaces, dedica algo de tiempo a ajustar nuevamente los controladores PID. Es un paso de calibración rápido, pero te ayudará a evitar que las temperaturas se salgan de control. Esa es la única forma de asegurarte de que los ahorros energéticos se reflejen realmente en los informes de tu fábrica.