
En una galería o museo, una temperatura inadecuada no solo resulta incómoda, sino que también puede causar problemas. Los sistemas de convección generan polvo y humedad. El aire forzado crea zonas calientes y frías, lo que afecta negativamente a las pinturas, la madera y los pigmentos.
La solución es utilizar un método diferente para proporcionar calor: uno que trate la habitación con la misma delicadeza con la que se trata a las personas que están dentro.
¿Qué es importante desde el punto de vista técnico? Para la conservación de los objetos, es necesario utilizar un sistema de calefacción eléctrica de tipo infrarrojo, que emita calor por radiación, y no por movimiento del aire. Las ondas infrarrojas de corta longitud, generalmente emitidas a través de un elemento de cuarzo, calientan directamente a las personas, los suelos y las vitrinas. El aire en sí permanece prácticamente sin perturbaciones.
En la práctica, esto significa que se crean microclimas más estables alrededor de cada objeto, y hay menos cambios en la humedad relativa. El dispositivo se instala en la pared, con un diseño discreto que permite mantener una visión clara del espacio. El funcionamiento eléctrico evita que haya emisiones en el espacio, y se puede combinar este sistema con un termostato para un control preciso de la temperatura.
¿Por qué funciona bien en este entorno? Las galerías necesitan un calor que sea predecible. El calor infrarrojo se concentra en la zona ocupada, por lo que los visitantes se sienten cómodos, sin que aumente demasiado la temperatura del aire o se afecten los materiales sensibles.
Dado que el calor no proviene del movimiento del aire, hay menos intercambio de aire que pueda introducir contaminantes, y también hay menos posibilidades de que se forme condensación en superficies frías cercanas. Se obtiene así un ambiente estable que ayuda a proteger las colecciones, al tiempo que se mantiene esa sensación de calor suave y uniforme que ofrece una chimenea… sin llamas, sin cenizas y sin olores.
¿Qué hay que tener en cuenta? Se trata de un sistema eléctrico de instalación en la pared, por lo que se necesita la correcta alimentación eléctrica y los espacios adecuados, ya sea al construir algo nuevo o al renovar un espacio existente. La emisión de calor por radiación calienta rápidamente los objetos y las personas, pero no se sentirá tan “caliente” como el calor proveniente del aire forzado, ya que no calienta primero el aire.
Es necesario planificar la distribución de los espacios teniendo en cuenta las líneas de visión y las superficies reflectantes. Y antes de fijar los valores de temperatura, hay que coordinarlos con los objetivos de humedad establecidos por el equipo encargado del control térmico.